"Ten miedo, no de la ignorancia, sino de llegar a saber lo que hay tras la realidad".
miércoles, 13 de junio de 2012
MI CONTINUO FRACASO EN LAS RELACIONES A TRAVÉS DE INTERNET
Hoy, más que nunca, sin que podamos darnos cuenta, todo tipo de comunicación que tenemos está inserta en un patrón de velocidad inimaginable hace pocos años. La velocidad del mundo tiene reflejo inmediato en todo lo que se dice y, como no podría dejar de ser, en la rapidez de cómo ocurren las afinidades en las relaciones.
Si la persona en el momento decide que le gusta, la relación puede seguir adelante hasta donde se entienda que todo va bien; si no le gusta, se interrumpe ya al comienzo, evitando futuros tropiezos.
Internet funciona como extensión de este desarrollo que ya nos alcanza de modo global.
Dentro de este contexto, aún existen aquellas personas que poseen un movimiento interior más reflexivo y que, gracias a eso, acaban por no acompañar totalmente este flujo ininterrumpido de tales rápidas y mutantes situaciones. De cualquier modo, Internet ha acabado por transformarse en una especie de pasarela como era antes en Málaga la Calle Larios. Un lugar por donde paseaban las personas, protegidas por sus coches ( ordenadores ), y cuando les gustaban aquellos que veían, ( hoy esto sucede en el arte del teclear ), empezaban con algún rollo informal y, si no se agradaban, partían para otra acometida. Nótese que incluso en aquel tiempo, no muy distante, también había otras modalidades de preferencias en relación a los tipos de encuentro hombre/mujer.
Mucha gente, en aquella época, tenía prejuicios sobre salir a la calle deliberadamente para ligar. Percibían ese tipo de conductas como algo relacionado a la mucha exposición de si mismos y algunos contemplaban de modo peyorativo tales actitudes de ligue; otros tantos sentían literalmente vergüenza de embarcarse en tales encuentros, esto sin contar aquellos que temían ser rechazados.
En fin, lo que quiero decir es que para cada tipo de movimiento en relación a una búsqueda afectiva, siempre habrá factores de avance y retroceso relativos estrictamente a la singularidad de cada cual.
Importante aquí es puntualizar que muchas veces el prejuicio de cierta exposición podría privarnos de un encuentro como mínimo diferenciado; por otra parte, tampoco debemos olvidar que hay que tener en cuenta los límites personales de cada uno.
Hay mucha gente que está de acuerdo con el acceso al otro vía Internet, y eso está bien, puesto que es un gusto personal. El universo de encuentros es infinito y la Red no es más que una de las múltiples puertas de entrada.
Para innumerables personas que se sienten tímidas, Internet ha venido funcionando como un bálsamo, además de cumplir el papel de una verdadera terapia, en que poco a poco las personas empiezan a soltarse y, con los debidos cuidados, pueden percibir que todos los que están interconectados, de algún modo, por menos y por más protegidos que estén, siempre se exponen en las mínimas palabras que expresan al otro.
Las mujeres, generalmente son observadas como más ansiosas y esto puede ayudar en un aspecto y dificultar en otro. El caso es que tanto las mujeres como los hombres, sin diferencia, cuando son ansiosos pueden permanecer ciegos en las percepciones sutiles que se puede tener sobre el otro, desatendiendo la observación de aspectos importantes que revelan factores respecto de aquel con quien se está tecleando.
Por otra parte, la ansiedad también puede hacer que la percepción sea mucho más afinada y por este mismo motivo, detalles oscurecidos por una posible ceguera, que es común cuando empieza a haber cierta implicación emocional, se convierten en relevantes, pudiendo observarse mejor lo que de hecho está pasando en la trama del encuentro. Por tanto, dependiendo de cada caso, la ansiedad puede ser tanto positiva como negativa ( como ha sido mi caso ).
Para que la acuidad del conocimiento del otro a través de Internet llegue a suceder, la premisa es siempre procurar detenerse durante algunos instantes, salir del flujo frenético que el universo on-line promueve, y de vez en cuando cuestionarse para ver cuál es el lugar emocional que se está ocupando en el momento. Si por acaso notas en ti algún tipo de malestar, modifica tus posturas de contacto. Sal de dentro de la pantalla del ordenador y cuestiónate, para después volver más rescatado de ti mismo.
La percepción clara acerca de la verdad de lo que el otro está escribiendo siempre será dudosa ( incluso lo real o no de su personalidad ), debido a que el ser humano vive contando mentiras sobre sí mismo y lo peor es que la gran mayoría ni siquiera se da cuenta de este hecho.
En Internet el espacio para que este factor se desarrolle es inmensamente mayor porque no hay una visión física real que facilite aspectos de denuncia respecto del otro, pero también se produce un desarrollo de las percepciones que el universo on-line inaugura en el internauta. Todo aquel que navega en comunicaciones de ese orden sabe de qué se está hablando aquí. Son percepciones que se van haciendo cada vez menos sutiles y más evidentes sobre las verdades o mentiras que se explanan en las conversaciones. Se puede percibir esto por medio de palabras mal usadas, por lecturas en que la persona se ha olvidado de lo que escribió anteriormente, etc.
Hay incontables situaciones en que claramente se percibe una mentira. Aun así, se debe estar atento y vale recordar que toda atención es poca y que la picaresca existe en cualquier parte del planeta y en cualquier tipo de comunicación.
En medio de tanto cuidado sobre mentiras y verdades en las conversaciones por la RED, todos sabemos que también existen algunos casos que salen bien y que hay personas bienintencionadas que están a la búsqueda de un compañero ideal. Cuando esa sintonía ocurre parece algo mágico. El toque de atención aquí, está en el hecho de que todos deben necesariamente saber que la vida a dos sucede más fuera del ciberespacio que dentro, y que en todas las aparcerías existe tanto el amor cuanto la frustración.
Saber salir de la Red con una relación e invertir en su crecimiento es, al mismo tiempo, un arte y una conquista. Y aquí ha devenido mi estrepitoso fracaso durante doce años, lo que no es óbice para que haya ganado en experiencia.
Por ello, tampoco puedo olvidar a las personas que entran en sitios web de búsqueda con la bandera del fracaso personal. Éstas, seguramente, no encontrarán en lugar alguno lo que dicen buscar, tal vez necesitasen de más pesquisa interior para comprender lo que de hecho las mueve a sucesivos fracasos, a fin de dejar de echar la culpa a la mala suerte o a la otra.
Otra cuestión además es la de permanecer atento a lo que se dice y a lo que se teclea desde el otro lado, como ya se ha explicado anteriormente, recordando que demasiada exposición personal también puede ser perjudicial, puesto que no se puede tener certeza absoluta del carácter de quien está al otro lado de la pantalla. Por lo tanto, resguardarse y tomar medidas de seguridad nunca está de más y si lo que se busca es una relación afectiva con el otro, también abrir espacio para que el juego de la seducción se instale en las charlas...
Para finalizar, pienso que la gran mayoría que entra en las webs de relación está a la búsqueda de la propia felicidad en el encuentro con una compañera que forme un real sentido. Éstos están literal y valerosamente apostando por sí mismos. En este caso, Internet funciona como otra importante herramienta de la actualidad para que las relaciones afectivas puedan llegar a desarrollarse, lo que en mi caso ha sido una absoluta ruina, versada en un amplio espectro de circunstancias, hechos y actos, alunos rayanos en lo esperpéntico.
-José ANTONIO Chaves Pérez-
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